Samaná (Rep. Dominicana).– La Dirección de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep) dignificó la forma en la cual vive Nicolás Hilario, un agricultor de 84 años, quien habitaba una deteriorada vivienda construida con tablas de palma y techo de zinc.
El octogenario pasó cerca de 30 años viviendo en condiciones indigna e insegura, situación que deja en el olvido tras recibir el beneficio de las acciones sociales enmarcadas dentro del programa “Una Abrazo de Esperanza” que desarrolla en todo el país el Propeep para mejorar las condiciones de vidas de familias y personas en condiciones de vulnerabilidad.
Hilario, residente en la comunidad de La Majagua, vivía solo y enfrentaba las dificultades propias de una vivienda deteriorada, cuya fragilidad le generaba preocupación cada vez que se aproximaban las lluvias y los fenómenos atmosféricos.
“La condición en que yo vivía no era para gente”, expresó al recordar las precariedades que enfrentaba antes de recibir su nuevo hogar.
El agricultor, quien dedicó gran parte de su vida a labrar la tierra junto a su padre, relató que durante años pidió a Dios la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida.
Agradeció la ayuda recibida al recibir las llaves de su nueva casa y comprobar que también estaba equipada con mobiliario y artículos para el hogar.
“Yo le pedí a Dios con tanto amor que él me oyó”, expresó Hilario conmovido por la transformación de su realidad.
Forma en la cual vive agricultor
La entrega la encabezó Yenny Chaljub, subdirectora de Propeep, quien, en representación del director de la institución, Robert Polanco, destacó que la iniciativa representa una de las mayores satisfacciones para quienes sirven desde el Estado, al contribuir a mejorar las condiciones de vida de personas en vulnerabilidad.
“Quizás para algunas personas una vivienda como esta pueda parecer una obra pequeña, pero para nosotros, representa muchísimo, porque significa la felicidad de un ser humano, la tranquilidad de una persona que lo merece y la oportunidad de vivir con mayor dignidad después de tantos años de dificultades”, expresó Chaljub.
La subdirectora sostuvo que la entrega de una vivienda trasciende la construcción de una estructura física, porque también representa la posibilidad de hacer realidad los sueños de quienes han vivido durante años en condiciones precarias.
“Cada vez que entregamos una vivienda, no estamos entregando solamente paredes, puertas y un techo, estamos contribuyendo a cambiar una vida y a hacer realidad un sueño”, acotó.
De acuerdo con el balance ofrecido durante la actividad, esa vivienda constituye la quinta de un conjunto de seis soluciones habitacionales comprometidas para familias necesitadas de Samaná: dos en el municipio cabecera y cuatro en Sánchez.


