Santo Domingo (Rep. Dominicana).– La República Dominicana acogió el IV Congreso Latinoamericano y del Caribe de la Pastoral de Turismo, realizado del 12 al 16 de octubre, con el lema “Hacia una Pastoral de Turismo ordinaria y orgánica”.
De la actividad participaron 40 participantes provenientes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, México, Panamá y República Dominicana, en una actividad organizada por la Comisión Nacional de Pastoral de Turismo, Aeropuertos y Apostolado del Mar de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED).
Como parte de evento, lo participante recorrieron cinco diócesis del país: Puerto Plata, Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey, La Vega, Stella Maris, en Santo Domingo Este y la Arquidiócesis de Santo Domingo, donde conocieron la historia, la fe y la cultura de cada destino, participando en Eucaristías, conferencias, y visitas a espacios de turismo religioso.
Pastoral de Turismo
Durante la conferencia “La Pastoral de Turismo en América Latina y el Caribe: identidad, misión y desafíos actuales”, monseñor Santiago Rodríguez, obispo de San Pedro de Macorís, cuestionó las prácticas que priorizan los intereses económicos de la industria turística por encima del respeto a las personas.
“Turistas y trabajadores son personas con dignidad, no cifras ni recursos”, afirmó el prelado.
Como parte de la misión de la Iglesia, invitó a los agentes de pastoral a mantenerse cerca de las víctimas, denunciar la explotación y proteger a los menores.
Propuso «constituirse en nuevos areópagos de la evangelización» reforzando las visitas pastorales a hoteles, cruceros y otros entornos laborales para escuchar a los trabajadores, conocer sus condiciones y ofrecer el acompañamiento que necesiten.
Durante el congreso, monseñor Jesús Castro Marte, obispo de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, destacó que el turismo es una “realidad profundamente humana” que propicia el encuentro entre personas y culturas, donde “la Iglesia puede hacer presente el Evangelio”.
Explicó que el desarrollo turístico debe sustentarse en la justicia al señalar que “no basta con que un destino sea atractivo, es necesario que sea humano, no basta con que una actividad sea rentable, es preciso que sea justa, no basta con recibir al visitante, también debemos cuidar a la comunidad que lo acoge”.


