Santo Domingo (Rep. Dominicana).– En las villas de eventos deportivos, las banderas se convierten en colores que dialogan, el esfuerzo tiene un idioma común y las diferencias culturales se transforman en una celebración cotidiana.
La de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 está ubicada en Ciudad Juan Bosch, en Santo Domingo Este, y diseñada para alojar cerca de 10 mil personas entre atletas y personal acreditado, y además de ser el corazón silencioso de los Juegos, tiene algunas novedades con respecto a sus predecesoras.
El más importante es una policlínica, primera de su tipo en estas lides, y que está conformada por apartamentos originalmente construidos para uso residencial.
Cada apartamento tiene 85 metros cuadrados, cuenta con tres habitaciones, sala, comedor, cocina, balcón, dos baños, área de lavado y sistema de climatización en todas las habitaciones, y ya el 90 por ciento de ellos tiene dueño, quienes los ocuparán a partir del venidero 9 de agosto.
Por sus instalaciones pasarán los seis mil 200 atletas, además de entrenadores, delegados y personal técnico que participarán en la principal cita deportiva de la región.
Cada edificio lleva el nombre de una provincia o destino turístico dominicano, como Puerto Plata, Pedernales, Montecristi o Samaná, con el objetivo de motivar a los visitantes internacionales a conocer otros destinos de la República Dominicana.
Entre las facilidades para los deportistas está un comedor con capacidad para dos mil 200 personas, supermercado, salón de belleza, barbería, parque de meriendas, cafetería y lavandería.
Posee además un gimnasio con capacidad para 150 personas, cuatro salones de reuniones, dos áreas de entrenamiento y espacios recreativos con cine para 100 personas, billar, videojuegos y mini fútbol.
Banderas se convierten en colores que dialogan
Cada noche se desarrollan actividades culturales hasta las 22:00 hora local, para el disfrute de los representantes de los 37 países participantes, quienes competirán en 40 deportes, 56 disciplinas y 64 modalidades.
Como en todas las de su tipo, cada habitación guarda el cansancio de un entrenamiento interminable, la emoción de una clasificación inesperada o el nerviosismo de quien está a punto de competir por primera vez en este escenario multideportivo.
En este universo efímero uno puede encontrar a un campeón mundial con una joven promesa; no importa el idioma ni el país de origen, porque todos comprenden el lenguaje universal del sacrificio, la perseverancia y el respeto.
La victoria y la derrota conviven con la misma naturalidad entre sus paredes, y miles de atletas llegan con la esperanza de convertir años de disciplina en un instante de gloria.
Por Lemay Padrón Oliveros, enviado especial de Prensa Latina


