Santo Domingo (Rep. Dominicana).- La congregación Hermanas Carmelitas de la Caridad (Vedrunas) conmemoraron los 200 años de su fundación y entrega al servicio de los más pobres y sencillos en repuesta a su llamado de Dios y compromiso con su fundadora Santa Joaquina de Vedruna.
La acción marcó el hito histórico del bicentenario de este carisma nacido en Vic, España, el cual se multiplicó a nivel global a través de obras enfocadas en la educación, la sanación, la esperanza y el servicio comunitario.
La congregación, fundada en España, en 1826, llegó a República Dominicana en noviembre 1952 con las religiosas españolas Joaquina Girón, Francisca Francia, Carmen Banega, Isabel Gómez García, Catalina Sánchez.
Se ubicaron en la comunidad de las Dominicas de la Congregación del Santísimo Rosario (Dominicas de Adrian), quienes la acogieron, desde donde iniciaron su trabajo que motivó a Altagracia Cruz a integrarse, como la primera dominicana, pero se quedó en Sevilla cumpliendo su llamado.
A ella le siguió Epifanía de la Cruz Mateo, quien fue la segunda en ingresar en la congregación y la regresar al servicio al país al cual aún le sirve a sus 90 años de edad y casi siete décadas de vida consagrada.
Las Vedrunas iniciaron se trabajo pastoral dando clases en una escuela del barrio Mata Hambre desde donde se trasladaron a La Hora de Dios, en Buenos Aires, Herrera, desde donde se extendieron a La Palmas donde se construyó la Escuela Vedruna, que aún dirigen, y al sector Rubén Cabral, en el mismo sector.
De allí extendieron su labor de servicio a Villa Mella, a la que acogieron como Casa de Formación Interprovincial, y a Los Guandules, donde tiene 46 años, muchos de ellos con la responsabilidad de la Escuela Parroquial Domungo Savio; Sabaneta, La Vega y Jimaní, desde donde trabaja en el vecino Haití debido a la situación de ese país.
Otros lugares a los cuales las hermanas religiosas llevaron su mensaje de Jesucristo fueron Enriquillo, Barahona; Puñal, Santiago.
Entrega al servicio de los más pobres y sencillos



Para conmemorar su bicentenario, realizaron una eucaristía presidida por el arzobispo metropolitano de de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, quien elevó una acción de gracias por los 200 años de servicio e historia de la congregación y dijo que la conducción divina del Espíritu Santo ha animado a todas las generaciones de hermanas a lo largo de dos siglos.
El prelado, en su homilía, subrayó que la labor de las religiosas es válida precisamente por estar bajo la guía divina, lo que da sentido de la acción como pilares de la vida consagrada
El arzobispo combinó varios elementos esenciales que han marcado la historia de la congregación Vedruna:
La llamada: La vocación inicial que proviene directamente de Dios.
La inspiración: La asistencia constante del Espíritu Santo en el caminar diario.
La presencia: El vínculo permanente con Jesucristo como centro de la vocación.
El contexto eclesial: La vida consagrada pierde su rumbo si no se vive en comunión con la Iglesia.
Monseñor Ozoria recordó a las religiosas que actúan como parte de la Iglesia fundada por Jesucristo, cuya misión principal es llevar el Evangelio a todas partes y afirmó que el «ser» y la vida espiritual deben primar sobre el activismo y las obras en la vida consagrada.
Durante la celebración en la parroquia San Felipe Apóstol de Santo Domingo Norte, el prelado enfatizó que la acción y la misión pueden quedar en el vacío si no existe una verdadera consagración guiada por el Espíritu Santo.
En su prédica monseñor Ozoria marcó una clara distinción entre la identidad espiritual y las tareas institucionales poniendo prioridad el ser sobre el hacer.
“El ser es lo fundamental, la consagración y la identidad son prioritarias en la vida religiosa y el hacer es secundario, las obras, actividades e instituciones solo tienen sentido si brotan de una vida espiritual real”, recalcó el prelado.
Alertó sobre el riesgo de vacío ya que sin la vivencia del Espíritu Santo que anima la misión, el trabajo externo carece de base sólida.
Entrega al servicio de los más pobres y sencillos
La coordinadora de las religiosas en el país, Cecilia de la Cruz, manifestó su profundo sentido de gratitud y comunión de la Familia Carismática Vedruna por sus 200 años de vida, misión y entrega generosa, inspirada en el legado de su fundadora, Santa Joaquina de Vedruna.
En sus palabras destacó el impacto social y espiritual de las comunidades Vedruna en la República Dominicana, agradeciendo a laicos, jóvenes y familias que sostienen sus misiones locales en la sencillez y el servicio bajo el carisma de servicio a los más humildes.
“Gracias por las comunidades de República Dominicana, por nuestras obras, nuestras misiones y por cada persona que, en silencio y sencillez, sigue construyendo tu Reino. Hoy también ponemos ante Ti el futuro de nuestra Familia Carismática Vedruna. Renueva en nosotros la pasión por el Evangelio, la valentía para responder a los desafíos de este tiempo y la alegría de seguir caminando juntos”, expresó.
Pidió que Santa Joaquina les siga enseñando a confiar plenamente en la providencia, a vivir con fe sencilla, a servir con humildad y a abrazar las necesidades de todos los pueblos y que puedan nacer de nuevo para continuar anunciando con nuestra vida: “Amor y más amor, que nunca dice basta.”
Aprovechó su intervención para elevar una Oración de Envío especial a un grupo de jóvenes dominicanas que emprenderán un viaje hacia Vic, España, a participar en una experiencia internacional enmarcada en el Bicentenario Vedruna, con el objetivo de fortalecer su compromiso cristiano y regresar a sus comunidades locales con un renovado entusiasmo y pasión misionera.



