Santo Domingo (Rep. Dominicana). – Las crecientes manifestaciones y el resurgimiento de los cacerolazos muestran el descontento social en la República Dominicana, inducido por demandas económicas, políticas y de seguridad ciudadana.
Este jueves, una concentración de cientos de personas en la Plaza de la Bandera demostró el malestar acumulado en diversos sectores de la población.
La movilización en la Plaza de la Bandera, donde los participantes portaron pancartas y banderas nacionales para exigir el fin de la impunidad y una revisión profunda de las políticas económicas, marca el inicio de un ciclo de mayor presión social sobre las autoridades gubernamentales.
Los manifestantes reclaman respuestas inmediatas ante el deterioro de sus condiciones de vida y rechazan de forma enérgica decisiones gubernamentales recientes que consideran lesivas para el bienestar nacional.
Las causas esgrimidas para el malestar son la convergencia de la situación de economía y la denominada «Ley Mordaza» que afectan de manera directa el día a día de las familias y colectivos particulares.
El descontento colectivo se manifiesta por el constante aumento en los precios de los productos de primera necesidad.
Otro elemento que sumó más presión es la preocupación generalizada por el impacto socioeconómico de las nuevas medidas impositivas en los hogares.
A esto se suma el rechazo de algunos sectores al nuevo Código Penal por las limitaciones a la libertad de expresión e injuria, calificadas por sus detractores como una «Ley Mordaza» que –argumentan- atenta contra el ejercicio periodístico y la libre difusión del pensamiento.
A las demandas económicas se suman graves denuncias por presuntos abusos de poder y el reclamo de mayores garantías en materia de derechos ciudadanos.
Cacerolazos muestran el descontento social
El ambiente de inconformidad se intensificó drásticamente tras la muerte de un joven de 19 años a causa del disparo de un agente policial, el trágico hecho que desató indignación y reavivó duras críticas hacia la efectividad del proceso de reforma de la Policía Nacional.
Como expresión del malestar, en los últimos días han resurgido con fuerza los cacerolazos en diversos barrios y sectores del Distrito Nacional y Santo Domingo.
Para sacar a flote la indignación por la situación que los afecta, los ciudadanos retomaron los “cacelorazos”, modalidad de protesta pacífica que perdió protagonismo en los últimos años.
Desde inicio de esta semana el sonar de las de ollas y calderos volvió a interrumpir la tranquilidad de las noches, motivados en redes sociales, para expresar el descontento de la población por la situación.


