Santo Domingo (Rep. Dominicana).– El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo monseñor Carlos Tomás Morel Diplán recordó que “la justicia auténtica solo puede sostenerse cuando se fundamenta en el amor a Dios y al prójimo, don que transforma la conciencia y orienta las decisiones hacia el bien común”.
En la homilía de la Misa Roja por el Día del Poder Judicial, el prelado recordó que la justicia es una virtud cardinal, que no se agota en la aplicación mecánica de la ley, sino que requiere sabiduría, rectitud de conciencia y sentido del bien común.
Afirmó que valores como la independencia, imparcialidad, transparencia, accesibilidad y credibilidad no son simples principios administrativos, sino virtudes públicas que sostienen la legitimidad del sistema judicial y la confianza de la ciudadanía.
El purpurado insistió en que una justicia verdaderamente humana debe colocar en el centro la dignidad de la persona, recordando que quienes acuden a los tribunales no son expedientes ni números, sino personas con historias concretas, muchas veces marcadas por el dolor y la espera.
En la celebración eucarística en la que se elevan oraciones por quienes tienen la responsabilidad de administrar justicia en el país, advirtió que el retardo judicial constituye una forma silenciosa de injusticia que hiere la esperanza social y erosiona la confianza institucional.
Valoró los avances del Poder Judicial en materia de modernización tecnológica, justicia digital, formación continua y nuevas infraestructuras y exhortó a que toda reforma estructural la acompañe una profunda ética personal, “ya que ningún sistema sustituye la rectitud de la conciencia”.
Cuando se fundamenta en el amor
El arzobispo elevó una oración para que la República Dominicana cuente con jueces íntegros más que jueces célebres, guiados por su conciencia, la Constitución y la ley, y no por presiones externas, para que la justicia siga siendo fuente de paz, garantía de dignidad y cimiento de la democracia.
Monseñor Morel celebró la Misa Roja que es una celebración anual dedicada a los profesionales del ámbito jurídico —jueces, abogados, docentes y estudiantes de derecho— en la que se invoca la guía del Espíritu Santo para el recto ejercicio de la justicia.
Durante su homilía, destacó que la Misa Roja no es un acto protocolar, sino un acto de conciencia institucional, en el que la fe dialoga con el derecho y la moral ilumina el ejercicio del poder.
A la solemne celebración asistieron Luis Henry Molina Peña, presidente de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo del Poder Judicial y Yeni Berenice Reynoso Gómez, procuradora general de la República.
También los jueces recientemente nombrados de la Suprema Corte de Justicia Édynson Francisco Alarcón Polanco, Miguelina Ureña Núñez, Yorlin Lissett Vásquez Castro, Namphi A. Rodríguez y Manuel Aurelio Hernández Victoria, así como jueces, abogados, docentes, estudiantes de derecho, autoridades civiles e invitados especiales.


