Santo Domingo (Rep. Dominicana). – La llama de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 se apagó la noche de este sábado tras 16 días de competencias con una ceremonia de tributo a la familia deportiva en reconocimiento al esfuerzo de atletas, entrenadores, oficiales, voluntarios y colaboradores.
La velada inició poco antes de la 7:00 de la noche con la entrada de las delegaciones de los países que compitieron en la justa, los cuales fueron recibidos con algarabía por los asistentes y el ingreso de los voluntarios que dieron soporte en la justa y actividades no competitivas incrementó la ovación.
A las 7:10 de la noche sonaron las notas gloriosas de Himno Nacional de la República Dominicana para el inicio oficial de la ceremonia para dar paso a la entrada con parsimonia de Juan Luis Guerra al escenario.
La presencia del artista, vestido de un traje azul, camisa blanca, corbata negra y una boina gris rompió el silencio con un estruendo de gritos y aplausos el cual se intensificó tras concluir la interpretación del «Canto a la Patria» hasta hacer temblar el escenario.
Luego subieron al escenario Techy Fatule y Manny Cruz entonaron una canción en la cual exhortaron el orgullo de la nación dominica.
Se apagó la llama
Luis Mejía Oviedo, presidente del Centro Caribe Sports, manifestó el orgullo por la organización de la justa y agradeció al país por la acogida a los hermanos centroamericanos y caribeños y a los atletas por hacer de la marca Centro Caribe Sports más grande y fuerza.
Enfatizó el que la República Dominicana no se mide solo por lo que promete sino por la responsabilidad con que honrar sus compromisos y en esta oportunidad asumió mucho más que la organización de una competencia.
Destacó el trabajo de Comité Organizador que encabezó José Monegro y a todas las instituciones que hicieron posible el éxito de los juegos y manifestó especial agradecimiento realizó al presidente Luis Abinader por el respaldo a los Juegos.
Mejía terminó su discurso imponiendo una medalla a cada uno de los miembros del Comité Organizador por el esfuerzo realizado para la concientización de los juegos.
Al recibir un placa en nombre del Comité Organizador, José Monegro, entre lágrimas, destacó que en los 16 días de competiciones el pueblo dominicano pudo compartir con los atletas y voluntarios y con ello reconocer que «somas Centroamérica y el Caribe».
Dijo que, aunque escribió un discurso, el ambiente no era propicio para alocuciones porque cada día se demostró que los dominicanos podemos hacer grandes cosas cuando nos unimos y destacó que millones de personas fueron alcanzados de forma digital por estos juegos.
Destacó que el presidente Luis Abinader se convirtió en un activista más de estos juegos que unió a una región que habla diferentes idiomas todos se comunican en el idioma universal del amor.
Se apagó la llama
En nombre de los voluntarios, Víctor José Herrera, recibió la Medalla Centenaria del Mérito de manos del presidente Luis Abinader.
La segunda recibió del Comité Ejecutivo de Centro Caribe Sports, Yeison López, de Colombia, recibió otra Medalla Centenaria del Mérito por romper el récord mundial en levantamiento de pesas en estos juegos.
El tercer y último se premió se otorgó al atleta Víctor Melenciano, quien ganó medalla de oro en los juegos y tras su triunfo se conoció de su condición de sordo.
Se entregó el trofeo de tercer lugar a Cuba, el segundo a Colombia y el primer lugar para México, países que lograron el mayor número de medallas de oro, plata y bronce en las competiciones.
Al dirigirse a los atletas, voluntarios y público presente en la ceremonia, el presidente Luis Abinader dijo que, aunque hoy se apaga la llama de los juegos, su luz seguirá encendida porque nos recuerda que podemos competir con todas nuestras fuerzas y al final nos estrechamos las manos como hermanos.
El final de la velada estuvo amenizada por la puesta en escena de la agrupación Ilegales, la cual puso a vibrar en el espacio de la clausura de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
El apagado de la llama marcó el cese de las competencias en el suelo dominicano y dio paso formal al traspaso de la antorcha a Caracas, capital de Venezuela, metrópoli que asumirá la responsabilidad de organizar la próxima edición de los juegos en el año 2030.


