Washington (Fuente externa). – Cerca del 40 % de la carga total de enfermedad en la región de las Américas podría evitarse mediante una prevención más eficaz, diagnósticos y tratamientos oportunos, y sistemas de salud más sólidos, según la más reciente edición de Salud en las Américas.
El informe, presentado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) durante el 63.º Consejo Directivo de la entidad, señala que las personas de la región viven más años que nunca, aunque no necesariamente con mejor salud.
El documento indica que, en 2023, la esperanza de vida alcanzó los 77,1 años, superando los niveles previos a la pandemia y entre 2000 y 2023, aumentó casi cuatro años, mientras que la esperanza de vida saludable creció apenas alrededor de un año y medio.
“Los hallazgos son contundentes. Cerca del 40% de la carga total de enfermedad de la región es potencialmente evitable”, afirmó el director de la OPS, Jarbas Barbosa.
“Gran parte de esa carga se concentra en enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades renales, afecciones maternas y neonatales, violencia, traumatismos e infecciones respiratorias como la tuberculosis”, citó.
Manifestó que, con prevención efectiva y acceso oportuno a atención de calidad, muchas de estas enfermedades, discapacidades y muertes prematuras podrían evitarse.
El análisis muestra que la carga de enfermedad en las Américas está cada vez más determinada por las enfermedades crónicas y la discapacidad.
Según el informe, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, los trastornos de salud mental y otras enfermedades crónicas representan una proporción creciente de la pérdida de salud en la región.
Indica que muchas de estas afecciones están asociadas a factores de riesgo prevenibles o modificables, como la hipertensión arterial, los niveles elevados de glucosa en sangre, la alimentación poco saludable, la inactividad física, el consumo de tabaco y alcohol, y riesgos ambientales como la contaminación del aire.
Carga total de enfermedad
De acuerdo con el informe, países con niveles similares de recursos suelen obtener resultados de salud muy distintos.
Esto sugiere que las mejoras en salud dependen no solo de cuánto se invierte, sino también de qué tan eficazmente se asignan los recursos y se organizan y prestan los servicios de salud.
El desafío, señala el informe, no es únicamente identificar intervenciones eficaces, sino lograr que las soluciones ya comprobadas lleguen a la población a gran escala mediante una atención primaria de salud sólida, servicios bien organizados y un uso más estratégico de los recursos disponibles.
El informe se publica en un contexto de profundos cambios demográficos y epidemiológicos en la región, marcados por el envejecimiento de la población, la disminución de la fecundidad, la migración y el aumento de las enfermedades crónicas y discapacitantes.
Al mismo tiempo, persisten importantes brechas en el acceso a la atención y en la protección financiera.
Los gastos de bolsillo representan cerca de un tercio del gasto corriente en salud en la región, lo que pone de relieve la necesidad de avanzar hacia la salud universal y proteger a las personas de las dificultades económicas asociadas a los costos de la atención.
Para la OPS, estos hallazgos refuerzan la importancia de construir sistemas de salud centrados en la atención primaria y de orientar las inversiones hacia intervenciones que generen el mayor impacto posible.
“Sabemos qué funciona. La evidencia es clara y la oportunidad es significativa”, señaló Barbosa.
Dijo que el desafío consiste en traducir esa evidencia en acciones concretas, en un contexto de restricciones fiscales, y al mismo tiempo garantizar atención de calidad para toda la población.


