Santo Domingo (Rep. Dominicana).– Saber a cuánto asciende la nómina de una institución pública, cuántos vehículos posee el Estado dominicano o cómo se distribuye la red nacional de centros de salud son preguntas cuyas respuestas exactas ya la puede obtener por cualquier ciudadano interrogando directamente a una inteligencia artificial (IA).
Esto es posible gracias a una innovadora herramienta de código abierto e independiente desarrollada por Alberto Castillo Aroca, un economista y científico de datos dominicano-colombiano.
El sistema funciona como un puente tecnológico entre el catálogo nacional de datos abiertos del gobierno y asistentes de IA de uso masivo como Gemini (Google), Claude (Anthropic) y ChatGPT (OpenAI).
El núcleo de esta innovación radica en un servidor Model Context Protocol (MCP), un estándar global de conectividad para agentes de IA.
Según el registro público internacional de este protocolo, el desarrollo dominicano —inscrito formalmente el 19 de mayo de 2026— se consolidó como el primer servidor MCP plenamente operativo en América Latina conectado a un catálogo de datos nacional, y el único registrado en la región de Centroamérica y el Caribe.
La eficacia del sistema se demostró en vivo durante un taller técnico del Google Developer Group (GDG) de Santo Domingo, donde la IA procesó en segundos métricas exactas sobre nóminas y el parque vehicular estatal a partir de preguntas en español cotidiano.
Esta tecnología resuelve un vacío crítico de los modelos de lenguaje genéricos, los cuales suelen fallar en las estadísticas debido a que estiman textos en lugar de realizar operaciones matemáticas reales.
Herramienta con la cual cualquier ciudadano
El servidor desarrollado por Castillo Aroca incluye 24 herramientas especializadas que le permiten a la IA dejar de adivinar y pasar a actuar como un gestor: el modelo localiza el archivo oficial en el portal gubernamental, lo descarga en una computadora externa, corrige errores de codificación y ejecuta cálculos matemáticos exactos (como conteos o agrupaciones complejas).
La segunda pieza clave del proyecto es la trazabilidad.
Cada cifra entregada por el asistente de IA viaja acompañada de la «huella digital» del archivo original del Estado de donde la extrajeron y de la operación lógica aplicada.
Esta transparencia transforma un número suelto en un dato plenamente auditable, citable y verificable por cualquier ciudadano o investigador.
«Un periodista con una hipótesis y dos horas no llegaba al dato; ahora llega en minutos, y con la huella del archivo y la operación exacta que se hizo con él», explicó Castillo Aroca, destacando que el sistema democratiza el acceso a la información pública.
A nivel global, la adopción de esta infraestructura cívica se encuentra en fases muy tempranas; Francia cuenta con un servidor equivalente desde 2025 desarrollado por su Dirección Interministerial del Digital.
Sin embargo, el hito dominicano se diferencia en que no nació de una iniciativa estatal, sino del esfuerzo independiente y de la tecnología cívica aplicada sobre la data que las propias instituciones ya exponen al público.


