Redacción (Agencias).- La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González Colón, anunció a comienzos de esta semana la activación de un plan de interrupciones del servicio de agua potable en varios municipios abastecidos por la represa Carraízo, en respuesta a la severa sequía y al rápido descenso de los niveles del principal sistema de suministro del área metropolitana, recogen medios locales.
La medida comenzó este viernes y consiste en ciclos alternados de 48 horas. En un primer momento se contemplaban cortes de 24 horas, pero el esquema fue modificado a petición de varios alcaldes para facilitar la distribución de agua mediante camiones cisterna y tanques comunitarios.
Según la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), el racionamiento afectará a más de 180.000 hogares y comercios en San Juan, Carolina, Trujillo Alto, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos, con impacto sobre más de 500.000 personas.
El organismo sostuvo que el objetivo es repartir el agua disponible de manera más equitativa y preservar la estabilidad del sistema. Hospitales, centros de salud y otras instalaciones esenciales tendrán prioridad en el abastecimiento cuando sea necesario.
Las autoridades recomendaron almacenar solo el agua indispensable para las actividades básicas y evitar cualquier desperdicio.
Por su parte, González Colón advirtió que podrían adoptarse medidas similares por periodos más prolongados si la situación empeora, mientras que vecinos ya han expresado quejas porque, según denuncian, el servicio de distribución no había llegado a tiempo y las interrupciones comenzaron desde el 31 de julio.
Después de un final de invierno y un inicio de primavera más lluviosos de lo habitual, Puerto Rico y las Islas Vírgenes se secaron con rapidez a lo largo de mayo, junio y julio.
Interrupciones del servicio de agua potable
La región atraviesa temperaturas y niveles de sequía cercanos a récords históricos.
El Monitor de Sequía de EE.UU. estima que el 90,4 % de la población puertorriqueña vive en zonas afectadas por este fenómeno.
Sin embargo, especialistas señalan que el problema va más allá de la falta de lluvias. Puerto Rico arrastra una crisis hídrica estructural desde hace años, marcada por una red de infraestructura construida entre las décadas de 1940 y 1950 ya fuera de vida útil, por el control limitado de la AAA sobre la energía y la mayoría de los embalses, y por la pérdida de capacidad de varios reservorios a causa de la sedimentación.
A esto se suma el avance del agua salada, que ha llevado a declarar en estado crítico el Acuífero del Sur.
Medios locales señalan que, pese a que febrero fue más lluvioso de lo normal en casi todo Puerto Rico, esa oportunidad no se aprovechó por falta de planificación y de mantenimiento por parte del Gobierno y de la AAA.
Por RT


