Redacción.- El conflicto en Oriente Medio impactó el crecimiento de los kilómetros-pasajero de ingresos (RPK), el factor de ocupación de pasajeros (RPK) y la demanda mundial de carga aérea (toneladas-kilómetro, CTK) de marzo, de acuerdo con los datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés)
Atendiendo a las cifras, el crecimiento de los RPK en todo el sector se ralentizó hasta el 2,1 % interanual en marzo, mientras que el PLF alcanzó un máximo histórico en marzo, situándose en el 83,6 %.
El tráfico aéreo operado por aerolíneas de Oriente Medio se redujo a más de la mitad debido al impacto del conflicto en la región y las líneas aéreas de otras regiones, en general, mantuvieron o experimentaron un crecimiento acelerado.
El crecimiento del tráfico nacional se aceleró ligeramente en marzo, impulsado por expansiones de dos dígitos en los mercados nacionales de China y Brasil.
La IATA indica que el tráfico internacional disminuyó levemente a nivel de la industria, debido en gran parte a la contracción del tráfico entre las aerolíneas de Oriente Medio.
Se prevé que la capacidad global de asientos programados vuelva a crecer en mayo, tras la contracción observada en abril, considera la organización.
Conflicto en Oriente Medio
En relación a la demanda de carga aérea (toneladas-kilómetro, CTK) cayó un 4,8 % interanual, lo que refleja un entorno operativo complejo marcado por las interrupciones en Oriente Medio y los efectos estacionales.
África fue la región con mejor desempeño, con un aumento del 7,0 %, mientras que Oriente Medio registró una fuerte contracción del 54,3 %.
El tráfico internacional de carga disminuyó un 5,5 % interanual, registrándose el mayor crecimiento en África.
Por el contrario, las aerolíneas de Oriente Medio sufrieron una fuerte contracción del 54,2 % debido al deterioro de la conectividad de los centros logísticos y la fiabilidad de la red.
La capacidad de la industria (ACTK) disminuyó un 4,7 % interanual, en línea con la demanda. El factor de carga (CLF) se mantuvo estable en el 47,9 %.
Los mercados energéticos mostraron una alta volatilidad.
El Brent subió un 43,1% interanual en medio de la preocupación por el suministro.
El combustible para aviones aumentó un 106,6 % interanual, alcanzando su nivel más alto en más de 23 años, lo que impulsó los rendimientos de la carga un 18,9 % en un entorno de precios claramente inflacionario.


