Santo Domingo (Rep. Dominicana).- La exposición “Marilín”, de los hermanos José Carlos y Luis Nazario, constituye una muestra de arte visual que integra pintura, dibujo en tinta sobre lienzo y papel, así como objetos intervenidos.
La propuesta, que se exhibe, en el Centro Cultural Banreservas, explora la memoria política, familiar y emocional, revisitando recuerdos íntimos y episodios históricos desde una mirada personal, sensible y profundamente afectiva.
La muestra, que permanecerá abierta hasta el 18 de enero de 2026, tiene además la virtud de poner en valor el heroísmo y la valentía de un nombre fundamental en el proceso que condujo al fin de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Son doce pinturas y dibujos sobre diversos soportes los que conforman esta propuesta íntima, que dialoga con la historia nacional, la memoria colectiva y los silencios familiares a través de un lenguaje visual contemporáneo.
La exposición se produjo en colaboración con Lyle O. Reitzel Gallery.
Inaugurada el 26 de noviembre pasado, la muestra ocupa la sala de exposiciones Ada Balcácer, del Centro Cultural Banreservas, ubicado en la calle Isabel la Católica número 202, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo.
Cientos de personas recorrieron ya esta exposición, pero vale llamar la atención para que muchos más —en especial jóvenes, familias y estudiantes— acudan a conocer este montaje.
La exposición no es solo la suma de los cuadros de los hermanos.
Arte visual que integra pintura
En ella se recrea la celda en la que estuvo preso su abuelo, con sus letreros carcelarios cargados de protesta y esperanza, sus barrotes, su silencio, e incluso una reproducción superrealista de la cucaracha que recorría aquel espacio y que Báez Díaz bautizó como Marilín.
Los hermanos la representan sobre un ladrillo, en un detalle de alta expresión artística, tanto en el dibujo como en el color del insecto.
Visitar Marilín es, en última instancia, un ejercicio de memoria democrática: mirar el pasado para comprender que la caída de la dictadura no fue obra de un solo instante ni de unos pocos nombres, sino el resultado de una conciencia colectiva en la que Tomás Báez Díaz ocupa, por derecho propio, un lugar central.
Por José Rafael Sosa


