Redacción (Agencias).- La comunidad médica está hoy dividida entre lo que prefieren el Índice de Masa Corporal (IMC) como método para definir la obesidad, y lo que defienden la tesis de la obesidad preclínica.
El IMC es la referencia para diagnosticar este problema de salud, pero en los últimos tiempos surgió la propuesta de ir más allá de este indicador, y redefinir cómo se identifica esta condición.
Algunos lo ven como un avance hacia una medicina más precisa, otros advierten de posibles consecuencias que podrían afectar directamente a los pacientes, especialmente en el acceso a tratamientos y a una atención adecuada.
Según la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, la forma en que se define la obesidad tiene consecuencias reales para los pacientes.
Esto se debe a que las definiciones diagnósticas influyen en quién califica para el tratamiento, cómo los médicos manejan la atención y cómo las aseguradoras determinan la cobertura de medicamentos y cirugía.
Puntualiza la fuente, que «cualquier nuevo marco debe basarse en evidencia sólida, ser práctico para el uso clínico diario y estar diseñado para mejorar, en lugar de restringir, el acceso equitativo al tratamiento eficaz de la obesidad».
Los médicos deben demostrar que la disfunción orgánica la causa la grasa corporal para diagnosticar la obesidad clínica e introducen una categoría de obesidad preclínica para personas sin evidencia de disfunción orgánica.
Método para definir la obesidad
Este enfoque –en opinión de los expertos- puede retrasar y complicar el tratamiento.
Explican que al basarse en la demostración de que la disfunción orgánica la causa un exceso de grasa corporal, es difícil de implementar en la atención clínica de rutina y puede retrasar el tratamiento o crear barreras de acceso.
Subrayan que la definición de obesidad preclínica es conceptualmente inestable y depende de la intensidad de las pruebas diagnósticas, mientras que la exclusión de la diabetes tipo 2 de los criterios clínicos es inconsistente con la evidencia científica y clínica actual.
Los autores proponen un enfoque más práctico para diagnosticar la obesidad que enfatiza el riesgo clínico y el impacto funcional, utiliza enfoques ya establecidos, y garantiza que las nuevas definiciones mejoren la atención sin crear barreras para el tratamiento.
Por Prensa Latina


