Redacción (Agencias).- Con el conflicto en Irán en plena escalada y, el presidente estadounidense Donald Trump anunciando que no están listos para «salir» del país, las consecuencias para la economía mundial amenazan con seguir diversificándose.
El incremento del precio del petróleo, así como del gas, suele ser el efecto más mediático, tanto que la prensa le ha consultado a Trump al respecto. Sin embargo, las repercusiones son múltiples y se extienden por el mundo.
Países como Pakistán y Filipinas dispusieron una semana laboral de cuatro días, mientras que Tailandia ordenó el teletrabajo para los empleados públicos y Myanmar impuso una norma que limita la circulación de vehículos a días alternos, medidas que según, economistas citados por Al Jazeera, causará un descenso en la producción.
Con menos productos y servicios, la crisis económica empeorará en caso de que continúe la tendencia. «El impacto económico del cierre del estrecho de Ormuz apenas comienza a manifestarse», afirmó Muyu Xu, analista sénior de petróleo crudo en la compañía Kpler.
«En las próximas semanas, prevemos ver más indicios de aumento en los precios del combustible, una demanda reducida [como una menor circulación de vehículos o el racionamiento] y, finalmente, que estos efectos se reflejen en indicadores macroeconómicos como la inflación», dijo Muyu.
En la misma línea se expresó la semana anterior la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, durante un simposio organizado por el Ministerio de Finanzas de Japón para abordar el futuro de la economía global.
«Si el nuevo conflicto se prolonga, tiene un claro y evidente potencial para afectar la confianza del mercado, el crecimiento y la inflación, lo que plantea nuevas exigencias a los responsables políticos», afirmó Georgieva sin mencionar a nadie.
Antes de abogar por que el conflicto termine «pronto», la jefa del FMI avisó que «cada aumento del 10 % en los precios del petróleo, si se mantiene durante la mayor parte de este año, resulta en un aumento de 40 puntos básicos en la inflación general mundial y una caída del 0,1 al 0,2 % en la producción mundial».
Consecuencias para la economía mundial
Es decir, podría darse una nueva estanflación, que es la subida de los precios sumado a un estancamiento económico. De hecho, el término se acuñó en los 70 precisamente durante una crisis petrolera.
En un artículo publicado por su consejo editorial, Financial Times alertó que «el conflicto en Irán está combinando violentamente una serie de riesgos», entre los cuales mencionó la volatilidad del mercado, la interrupción de las cadenas de suministro y la seguridad de la infraestructura.
«Estas repercusiones podrían afectar a empresas de sectores que van desde los fertilizantes, cuyos ingredientes clave transitan por el estrecho de Ormuz, y la agroindustria que los utiliza, hasta los semiconductores, que se fabrican con ácido sulfúrico, helio y bromo», señaló.
Seguidamente pronosticó que el turismo en el golfo Pérsico y «posiblemente más allá, se verá afectado, ya que los viajeros, preocupados, retrasan o modifican sus planes de vacaciones», con espacios aéreos cerrados o sujetos a importantes restricciones.
Las mayores aerolíneas del golfo Pérsico siguen luchando por recuperar los volúmenes de vuelos anteriores a la guerra. Sumado a esto, los costos de los billetes de avión también se elevaron en algunas rutas.
Las dos compañías aéreas más importantes de la India, IndiGo y Air India, comunicaron sus alzas en las tarifas aéreas, en respuesta al aumento del precio del combustible. La misma decisión tomaron la aerolínea australiana Qantas Airways y la neozelandesa Air New Zealand.
Frederic Schneider, investigador sénior no residente del Consejo de Asuntos Globales de Oriente Medio, avisó que «esta crisis también podría extenderse al resto del año, con unas perspectivas turísticas menos favorables y una posible crisis del coste de la vida».
Consecuencias para la economía mundial
En cambio, desde Europa han informado que desde el inicio de la guerra se ha dado un incremento de alrededor del 50 % en las búsquedas de alquiler temporal en distintas ciudades del viejo continente.
Según datos de la plataforma de alquiler Spotahome, reseñados por el canal Antena 3, el aumento es especialmente significativo desde países de Oriente Medio cercanos a la zona del conflicto.
Dado que alrededor del 80 % de las importaciones de crudo de Asia pasan por el estrecho de Ormuz, este continente puede terminar siendo el más golpeado. La revista TIME reportó que sus exportaciones quedaron varadas.
En medio de este contexto puntiagudo, los compradores de Oriente Medio suspendieron sus compras ante la continua incertidumbre en torno al comercio marítimo, mientras el mandatario estadounidense busca una coalición naval para escoltar buques a través del estrecho de Ormuz.
Los agricultores tuvieron que vender sus cosechas en los mercados locales a precios más bajos. En Tailandia, por ejemplo, las exportaciones de arroz a Oriente Medio se paralizaron prácticamente por completo.
«Los buques cisterna anclados hoy frente al estrecho de Ormuz representan bienes y energía que no llegarán a sus destinos en dos o cuatro semanas, lo que genera un impacto tardío pero grave», declaró por su parte, Heron Lim, profesor de economía de la ESSEC Business School.
La tecnología también puede resultar afectada. Las principales industrias de semiconductores de Taiwán, Corea del Sur y Japón están en alerta, dado que para fabricarlos necesitan helio, un producto clave de Oriente Medio.
Por RT


