Home Opiniones ¡Que no se le niegue también la justicia!

¡Que no se le niegue también la justicia!

0
18
Miguel Ángel Gil (Fuente externa)

«Cuando un amigo se va» reza el título de una canción; esto siempre duele, pero más doloroso es cuando la vida de ese amigo la arranca alguien que debió cuidarlo y protegerlo; me refiero a la muerte del Coronel Carmelo Polanco, por manos de un agente policial, la noche de este domingo en el barrio la Ciénaga del Distrito Nacional.

El coronel Polanco se encontraba junto a un grupo de amigos y familiares, celebrando el cumpleaños 94 de su madre, cuando, de repente, una turba de policías irrumpieron en la actividad y, con pistola en manos, forcejaron con algunas personas, lo que dio paso a que unos cuantos uniformados, sin razón justificada, hicieran disparos, uno de los cuales, alcanzó al oficial en retiro y, aunque lo llevaron al hospital tirado en una camioneta, como si no se tratara de un ser humano, al operarlo los médicos, perdió la batalla  y sus ojos se cerraron para siempre, la mañana del lunes 11, causando dolor y consternación en toda la barriada de la Ciénaga y gran parte del país, púes la noticia se  difundió  por todos los medios de comunicación acompañado de evidencia de videos, que hablan por sí solo, del mal manejo de los agentes actuantes.

Ante este trágico y doloroso desenlace, el vocero de la Policía Nacional, coronel Diego Pesqueira, anuncia que tanto ellos, como el Ministerio Público, veían preliminarmente que se trataba de un accidente; pero esto lo anuncia sin interrogar a los testigos ni revisar los videos que ponen en evidencia a los policías, sólo con los testimonios de los agentes que actuaron en tan bochornoso operativo.

Aunque también anunció el apresamiento de uno de ellos y la investigación que se le sigue a otros tres.

Muerte del coronel Carmelo Polanco

No entiendo, desde cuándo, el vocero de la Policía, también lo es del Ministerio Público; tampoco entiendo, porqué la institución a la cual el coronel Polanco, le brindó más de 35 años de los 55 que tenía de edad, lo abandona de esta cruel manera, no sólo en encontrar la muerte por manos de uno de sus agentes, sino también, la misma Jefatura, dándole la espalda, tratándolo, de manera sospechosa, como si fuera algún delincuente y  no un alto oficial con una hoja de servicio limpia y transparente.

Ante la muerte de un oficial como Carmelo Polanco, lo menos que se espera, por parte de la institución a la que perteneció y le entregó casi dos tercio de su vida, es un trato de claridad, compromiso, cooperación, solidaridad, presencia, acompañamiento; pero nada de esto sucedió; no fueron capaces de enviar alguna representación a acompañar y llevarle consuelo a la familia y a una madre que tuvo que ver como enterraron a su hijo; fueron tan mezquino, que ni siquiera una corona de flores le enviaron, cuando debieron ser ellos los que cubrieran todo lo gastado en el velatorio, ya que fueron los causantes de tan triste desgracia.

Muerte del coronel Carmelo Polanco

El coronel Carmelo Polanco, mejor conocido como Lolo, por sus más cercanos, lo pusieron en honroso retiro hacía dos meses con el rango de “coronel full”, como me contó en la última conversación telefónica que tuvimos en el mes de marzo, aún no había cobrado ni un sólo mes de ése retiro a la hora de su muerte. 

Vivió una vida sencilla, no acumuló riquezas ni grandes bienes; ni autos tenía, hizo su casa en el barrio marginado, donde vivió toda su vida y eso habla mucho de cómo se manejó en el desempeño de sus funciones como oficial superior.

Muchos con un rango así, fueran millonarios, pero Carmelo no. Me contaba además las cosas que haría para disfrutar de su retiro, después de tantos años de trabajo, pero paradójicamente un miembro de la institución a la que el tanto sirvió, le apagó esa ilusión.

Lo que esperamos ahora, los amigos y familiares, es que no se le niegue también la justicia y los responsables de su muerte paguen por lo que hicieron.

Por Miguel A. Gil, periodista

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here